Psicodrama

 

El psicodrama es una forma de psicoterapia, ideada por Jacob Levy Moreno, inspirada en el teatro de improvisación y concebida inicialmente como terapia grupal o psicoterapia profunda de grupo.
Es un dispositivo que despliega infinitas situaciones de recreación de situaciones pasadas, presentes, futuras fundamentándose en el juego y la dramatización, pudiendo a través de los diferentes ejercicios:

  • Renovar la memoria y carga emocional de esos recuerdos
  • Volver a vivir en el estado presente
  • Reordenar los proyectos de vida futuros

De esta manera se vuelve a integrar en el cuerpo físico los sentipensamientos logrando la conciencia y redimensionando los sucesos vividos en la vida tanto livianos como traumáticos pero que nos han marcado en alguna instancia de nuestro inconsciente. En esta redimensión logramos el verdadero aprendizaje y mensaje subyacente de esa vivencia (aspecto mental), la liberación de las emociones implicadas (aspecto emocional) y la aceptación logrando la paz interna por encima de la anécdota (aspecto espiritual).
Este dispositivo nos recalibra en nuestro propio eje despertando nuevamente la sensación plena del niño/a interno/a que necesitamos fervientemente para poder resolver cualquier conflicto, la trama lúdica que imprime el psicodrama fomenta la creatividad y vuelve a sincronizar la actividad de ambos hemisferios cerebrales, lo que nos permite funcionar en la integración de cuerpo mental (energía masculina yang) con cuerpo emocional (energía femenina ying).
Por consiguiente lo que logra esta técnica es una profunda transformación del Ser Humano en sí mismo y su función en la Sociedad: nos re-inserta socialmente pero con inteligencia racional, emotiva y espiritual. Dado que nos permite sanar el ENTRE (punto de encuentro con el otro, intercambio invisible pero que se siente entre el YO y EL OTRO), lo hace desenvolviendo nuevos devenires (transformación literal de la in-formación suspendida en la intangibilidad de la memoria guardada).

Comparto así palabras de vivencias (de quien resguardo su nombre) como producto de la experiencia psicodramática:

“…la herramienta que me permitió comprender la diferencia entre los aspectos repetitivos y la dialéctica de los grupos, cualquiera sean estos. Y en ambos casos aumentó mi pasión en la auto observación comprendiendo finalmente algo que estaba latente por ser visto y como en toda neurosis estaba frente a mí, ahí derechito no más, pero yo no lo veía y se hizo la luz: yo nunca me había hecho mi lugar en un grupo, claramente la incomodidad iba a resultar la mejor amiga de este acto cometido infinidad de veces.
Y así entonces me agrada mucho sostenerme en la otra línea de fuerza de la etimología de grupo: círculo.
Un círculo donde mi presencia también es importante y valiosa para que se pueda completar la figura geométrica, donde todo empieza y vuelve a empezar, donde la transformación es constante, va y viene atravesando a cada con-formante del círculo. Donde cada integrante desata el nudo para darle forma a la totalidad. Para que este dispositivo me ayude más aún a sumergirme en todos los posibles devenires, confiando siempre y más que nunca en mí y también en los demás!
Un círculo de donde todos somos equidistantes y que para llegar al centro, necesitemos darnos fraternalmente un abrazo caracol”